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Primeros 100 días de Panamá

The view
View from the Apt.

Emigrar no es un proceso fácil, implica dejar muchas cosas, no solo ropa, objetos y comodidad, también es dejar familia, amistades, redes, costumbres, conocimiento de tu entorno e inclusive planes de largo plazo. El proceso de emigración puede fácilmente ser un proceso traumático, de pérdida y duelo, de sentirse sin una base donde pisar. Es un proceso de mucha incertidumbre, en el que he aprendido que es necesario mantener una actitud positiva para poder mantenerse a flote y creer fervientemente que el futuro será mejor, el mindset debe ser siempre ese, o fácilmente sufrir las consecuencias de la desmotivación. Mi emigración fue relativamente fácil en algunos aspectos: ya tenía familia en Panamá, tengo la nacionalidad panameña y tenía sitio donde quedarme por lo menos temporalmente mientras me adaptaba, pero eso no significa que fue menos traumático y que no me tuve que desprender de muchos aspectos de mi vida, se podría decir que me fui en “easy mode” y por eso fui muy afortunado. El objetivo de este post es un simple glimpse a lo que han sido estos días. Extrañar algunas cosas es natural, pero la nostalgia es aveces perenne. Se muy bien que el cambio fue para mejor y lo sabía desde día que dije: “Compremos los pasajes”.

Primeros días – La llegada y la búsqueda de rumbo

Al pisar tierra panameña no tenía idea de qué iba a hacer con mi vida, llegué sin ningún prospecto de trabajo, con desconocimiento de la realidad salarial e inmobiliaria, ese fue mi primer error como emigrante: no tener cuidado en investigar con más detalle sobre la realidad del país al que me mudaba. Sabía que tenía familia, que tenía donde quedarme temporalmente y que poco a poco iría resolviendo las cosas siempre y cuando mantuviese buena actitud, mente positiva y un espíritu proactivo, además sabía que podía confiar en mi red familiar hasta cierto punto. Si no hubiese sido por el apoyo y el mindset apropiado, habría fracasado de manera rotunda. Desde el primer día tuve el apoyo familiar que necesité y por eso doy gracias.
Sin embargo, no sabía qué haría con mi vida, solo sabía que había logrado salir de Venezuela y que cualquier cosa que hiciera implicaría una mejor calidad de vida que la que tenía anteriormente. Comencé modificando mi CV al estilo de la ciudad, reordenando información, agregando datos, eliminando otros, tratando de blend-in en el estilo tan americano de presentar la información, contrastado con el estilo caribeño más informal y menos explicativo de no necesitar decir qué habías hecho, sino solo cuando, al que estaba acostumbrado. Envié y subí mi CV a varias decenas de páginas y trabajos, realmente no habían muchas plazas para trabajos que me interesaran y encontré el primer choque con la realidad: nadie pagaba lo que yo esperaba que me pagaran, los sueldos en Panamá son bajos y sobrevivir como inmigrante (uno que no tiene “nada”) con esos sueldos, por lo menos en el entry-level, es cuasi imposible a menos que estés dispuesto a disminuir tu calidad de vida, por lo menos por un par de meses o años.

Aprendiendo de Panamá – Trabajo y esperanza

A pesar de estar apoyado por mis 5 Tíos de sangre, Tías y Tíos políticos y de cariño, y conocidos en general de la familia, conseguir trabajo fue un proceso un poco complicado aunque rápido. Panamá se mueve en gran parte por contactos, por ser una ciudad tan pequeña todos se conocen y es la dinámica que se ha establecido en básicamente todos los aspectos de la vida. Panamá es un pañuelo. A pesar de eso, es posible lograr conseguir trabajo, pero mucho más difícil.
Eventualmente logré conseguir trabajo gracias a recomendaciones y el trabajo me dio estabilidad, una rutina y un propósito, le dio un significado distinto a mi estadía hasta ese momento en el país. Ya no se veía todo tan complicado, veía posibilidades y un futuro un poco más cierto. Logré estar tranquilo, pero aun con mucha incertidumbre sobre el futuro, sobre qué haría más adelante y si llegaría a poder ahorrar suficiente dinero para tener un safety net in case of any endeavour that I’d wish to do in the future, ya que mi visión inicial era que Panamá es un lugar de paso, principalmente por el hecho de que planeaba una maestría en algún otro lugar.

Antes de estar trabajando no me había dado cuenta de lo inútil que me sentía al no poder hacer nada durante el día más que esperar respuesta de algún potencial empleador, y la frustración de no poder hacer nada al respecto más que enviar mi CV, llenar formularios y buscar plazas disponibles, por lo menos esas eran las únicas cosas que realmente dependían directamente de mi.

Establecido – Lo inesperado y la búsqueda (y encuentro) de la felicidad

Ya empleado, el próximo paso era conseguir donde vivir. Los alquileres en Panamá son muy elevados y fuera de mi presupuesto por completo a pesar de “ganar bien” para alguien en mi contexto. Investigué apartamentos y habitaciones, pero la mayoría de los que encontramos nos gustaban a mi Madre y a mi, además de no estar en nuestro rango de precios. Mi Madre buscó también y eventualmente una de sus mejores amigas nos contó que su hija se iba pronto a los EEUU y que nos podía alquilar el apartamento donde ella vivía a precio solidario por lo menos por un tiempo, hemos tenido una suerte increíble. Fuimos a ver el apartamento y nos encantó: una tremenda vista, amplio, ya amoblado, muy céntrico, pero ese y los siguientes momentos que surgieron a raíz de ver el apartamento, no fueron “as expected”: a partir de ahí sucedió algo que no pensé que podría suceder en este momento de mi vida y menos en el contexto en el que sucedió.

Conocí a Alex, una mujer increíble que ha sido un game-changer en mi vida al igual que yo en la de ella. Ella es la hija de la amiga de mi Madre que nos iba a alquilar el apartamento, curiosamente hemos tenido varias oportunidades de conocernos pero nunca hemos coincidido, extraño porque la amistad entre mi Madre y su amiga sobrepasa mi tiempo de vida. Recientemente a Alex le diagnosticaron erróneamente Lymphoma, pero un análisis más exhaustivo determinó que realmente era una rara enfermedad autoinmune llamada Kikuchi-Fujimoto Disease, benigna y no mortal excepto en contados casos. Planeaba irse a su ciudad natal, Nuevo México, a tratarse el Lymphoma y más adelante hacer una segunda Maestría en la UNM, era esa la razón por la que nos iba a alquilar el apartamento, pero el cambio del diagnóstico y el hecho de conocernos ha significado que irse a Nuevo México a vivir no es algo que está en sus planes del corto plazo, y aunque definitivamente se irá a hacer su Maestría, se quedará en Panamá por lo menos unos 9 meses. No queremos estar separados por la distancia,  por eso va a quedarse unos meses más acá en Panamá, conmigo, y redactando la tesis de la 1era Maestría, por eso estoy agradecido con ella. Por mi lado, esto le ha dado un nuevo significado a mi vida: Inicialmente Panamá para mi era un “lugar de paso” en el cual no tenía ninguna expectativa de ningún tipo más allá del monetario y tal vez conseguir algo que me ayudara a crecer en mi carrera, planeaba trabajar un par de años aquí, ahorrar, y luego seguir mi rumbo a hacer una Maestría, probablemente en Europa o algún país que ofreciera oportunidades de quedarme. Ese plan se mantiene en términos generales, pero mis planes ahora incluyen a Alex, no imagino una vida en la que ella no sea una parte esencial. Los primeros 100 días han dejado un saldo completamente positivo, se han abierto oportunidades y hay muchas posibilidades de crecer. No se qué haré en los próximos años, pero me siento con la confianza de decir que Alex y yo haremos un camino propio, juntos.

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