Una Visión Austriaca de la Inflación en Venezuela

La inflación la definimos como la variación positiva de los precios, causada por una depreciación del valor del dinero. Wieser (1893) plantea que el valor del dinero está explicado por la Teoría del Valor Subjetivo: el valor de un bien está fijado por la necesidad y la capacidad de usarlo como medio de intercambio. Los precios son los resultantes de la interacción entre individuos en un mercado donde las valoraciones subjetivas son las fijadoras de los precios. Los individuos valoran los bpienes según su uso.

El precio del dinero es la valoración subjetiva que se le da a la capacidad de compra futura de bienes, su valor subjetivo es cuantificado por la utilidad marginal de los bienes por los que se intercambiará en el futuro (Wieser, 1893). Esta valoración será usada a través del tiempo como marco de referencia, entonces los precios de mañana estarán basados en los de hoy, los de hoy en los de ayer, y los de ayer en el día anterior y así sucesivamente. En el inicio de esta serie de referencias está el inicio del uso del dinero como medio de intercambio y no como bien de consumo. Mises (1953) muestra que la relación causal de los precios de ayer y los de hoy debe ser desechada, ya que no existe tal relación, solo es un marco de referencia, no es un sistema mecánico, ya que el valor del dinero dependerá de la valoración subjetiva del individuo en el presente.

Mises (1953) plantea que el valor objetivo de intercambio del dinero está basado en la valoración original que se le dio al objeto utilizado como dinero, esto quiere decir que el dinero debió tener un valor originalmente y no ser un bien sin valor, así apoyando la hipótesis de Menger (1871) del origen del dinero y demostrando el error de los planteamientos de que el origen del dinero partió de un acuerdo general de otorgarle un valor ficticio a un bien sin ningún uso real. Esta definición es válida tanto para el dinero fiduciario como para el dinero mercancía, ya que su valor está basado en su función como medio de intercambio.

Cuando aumenta la cantidad de dinero en la sociedad, la consecuencia inmediata es la disminución de la utilidad marginal del dinero para ella, esto genera que se demanden más intensivamente bienes y se ofrezca más dinero por los bienes que se quieren adquirir (Mises, 1953). El resultado de esta dinámica claramente es el aumento de los precios, i.e. el valor objetivo del dinero disminuye. Pero hay que aclarar que las variaciones de precios, causadas por el aumento en la cantidad del dinero, no son mecánicas, no tienen una relación directa. Contrario a los planteamientos de Fisher (1911) y otros defensores del planteamiento modernos de la Teoría Cuantitativa del Dinero, hay que tomar en cuenta que el dinero no es una unidad de medida objetiva como la distancia o el tiempo, es una unidad de medida subjetiva, como ya se ha explicado en párrafos anteriores. Asumir que la relación es inversamente proporcional entre la cantidad del dinero y los precios es aplicar un análisis estático a un sistema dinámico (Mises, 1953.) y por ende es errónea la suposición.

Lo realmente importante son las causas del aumento de la cantidad de dinero en la sociedad. ¿Qué lo genera?, o una pregunta más importante: ¿Quién? Mises (1953) muestra que es el Estado quien tiene la capacidad de influenciar en el valor de intercambio objetivo del dinero aumentando o disminuyendo la cantidad de dinero, especialmente cuando el dinero es fiduciario, pero el impacto en la sociedad y en la valoración que se le dé al dinero no es predecible. Los únicos beneficiados de una pérdida del valor objetivo del dinero son el Estado y los deudores, estos últimos solo cuando la depreciación no es esperada.

“El inflacionismo es una política monetaria que busca incrementar la cantidad de dinero”
– Ludwig von Mises (1953)

El gobierno emite moneda y generará inflación sobre los bienes que compra, este nuevo ingreso de quienes le vendieron bienes al gobierno se traslada a otros bienes y así sucesivamente, la inflación se genera a aquellos bienes que los individuos compren con mayor intensividad, los bienes que son menos comprados no deben tener un aumento similar de los precios, el impacto inflacionario no será uniforme ni simultaneo. El Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) trata de ser un indicador de las variaciones de los precios de esos bienes que se compran con mayor intensidad, aunque no refleje completamente las variaciones de precios ni las variaciones en las valoraciones subjetivas de los individuos de la sociedad, pero su utilidad es indudable. En el caso de Venezuela el INPC ha aumentado en los últimos 12 años en 1603.08% (Banco Central de Venezuela, 2014).

El gobierno venezolano ha aplicado políticas inflacionarias durante más de una década, la liquidez monetaria en los últimos 12 años ha tenido un comportamiento exponencial. La liquidez monetaria, medida con el agregado monetario M2, se ha expandido 8062% desde Enero del 2002 hasta Febrero del 2014, pasando de 15,864MM Bs. a 1,294,976MM Bs. (Banco Central de Venezuela, 2014).

Si bien los agregados monetarios no son suficientes para explicar la inflación, ya que la relación no es proporcional, se sabe que la expansión de la cantidad de dinero tiene un impacto en los precios. Venezuela es un ejemplo claro de ese impacto. Y aunque no es posible cuantificar ni probar empíricamente cual ha sido la variación real de la valoración del dinero en Venezuela, es claro que una de las causas principales ha sido la expansión monetaria.

“La inflación hizo que fuese posible dirigir la furia de la gente hacia los ‘especuladores’ y los ‘explotadores’ ” – Ludwig von Mises (1953)

Para el gobierno siempre será más fácil imprimir dinero que negociar préstamos o atreverse a subir los impuestos (Mises 1953). Lo hará porque culpar a otros de los efectos de sus actos es fácil, la cita de arriba lo expresa claramente. Curiosamente el discurso del gobierno en la actualidad dice exactamente eso: culpa a los especuladores y a los explotadores de sus irresponsables políticas monetarias inflacionistas.

Una de las razones por las algunos defienden la expansión monetaria suele ser que esta estimula la producción. Mises (1953) muestra que la depreciación del dinero no estimula la producción, por lo menos no directamente. Lo que puede suceder es una redistribución del ingreso que favorezca a las personas con mayores recursos y negativamente a los de menos recursos: el efecto directo es el abaratamiento de los costos de los salarios, i.e. una caída en los salarios reales, eso favorece a los dueños de los medios de producción ya que uno de sus requerimientos (la mano de obra) se abarata.

Eso no es una política monetaria que ayude a la sociedad, sus beneficios son solo aparentes ya que realmente se beneficia a un sector de la sociedad a costa de otro. Los objetivos reales de la devaluación de la moneda según Mises (1949) son los siguientes:

  1. Preservar la altura de la tasa de los salarios nominales o inclusive crear las condiciones requeridas para su incremento posterior, mientras que los salarios reales realmente disminuyen.
  2. Hacer que los precios de los bienes, especialmente los bienes de los productos agrícolas, se incrementen en términos de la moneda doméstica, o por lo menos, detener su caída.
  3. Favorecer a los deudores a expensas de los acreedores
  4. Fomentar las exportaciones y reducir las importaciones
  5. Atraer turistas extranjeros y hacer más costoso (en términos de moneda doméstica) a los ciudadanos del propio país visitar otros países.

“Cuando los gobiernos no creen necesario ajustar sus gastos de acuerdo a sus ingresos y se atribuyen a sí mismos el derecho de generar déficit al emitir dinero, su ideología es meramente un absolutismo disfrazado” – Ludwig von Mises (1953)

Mises explica claramente la situación actual a pesar de haber escrito esas líneas hace más de 60 años atrás. Lo que él plantea que sigue a ese análisis es catastrófico: la depreciación del valor del dinero puede ser más rápida que su incremento. Una inflación continua puede llevar al colapso de la economía. Afortunadamente eso no ha ocurrido en Venezuela, por ahora.

Bibliografía
Banco Central de Venezuela. (2014). Información Estadística. Obtenido de http://www.bcv.org.ve
Fisher, I. (1911). The Purchasing Power of the Money. New York: The MacMillan Company.
Menger, C. (1871). Principles of Economics.
von Mises, L. (1949). Human Action – A Treatise On Economics (Cuarta ed.). San Francisco: Fox & Wilkes.
von Mises, L. (1953). The Theory of Money and Credit. New Haven: Yale University Press.
von Wieser, F. (1893). Natural Value. Londres: McMillan.

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